Nuestra historia

Casi cuatro décadas de sazón y tradición en Tepoztlán

desde 1987

Eduardo y Alejandra reciben a cada visitante como en casa.

Tortillas hechas a mano en la cocina de La Sandía Azul
Escaleras de entrada con azulejos en La Sandía Azul, Tepoztlán

1987

El comienzo de un sueño en Tepoztlán

Corría agosto de 1987 cuando Eduardo y Alejandra tomaron una de las decisiones más importantes de sus vidas: establecerse en Tepoztlán, ese pueblo mágico del estado de Morelos rodeado de montañas, naturaleza exuberante y una energía especial.

Su motivación era simple y profunda a la vez: vivir en armonía con la naturaleza y compartir su sazón con quienes habitaban y visitaban este rincón de México. En aquel entonces Tepoztlán apenas contaba con opciones gastronómicas. La Sandía Azul llegó a llenar ese espacio y, desde el primer día, lo hizo con el calor de un hogar.

Mesa en la casa colonial que hoy es La Sandía Azul

La casa

Una casa antigua, un nuevo comienzo

Los primeros pasos se dieron en una casa antigua en el centro de Tepoztlán. Aquel espacio humilde fue testigo de los primeros guisos, de las primeras tortillas hechas a mano y de las primeras sonrisas de clientes que volvían una y otra vez.

Con los años, y gracias al cariño de la gente, La Sandía Azul pudo adquirir su propio espacio. Tras una remodelación completa nació el restaurante que hoy conocemos: una casa colonial mexicana llena de luz natural, jardines, plantas y esa atmósfera que hace sentir al visitante en casa de un amigo muy querido.

Tortillas hechas a mano en la cocina de La Sandía Azul

La cocina

El sazón que se hereda

Detrás de cada platillo hay una historia familiar. Alejandra heredó el sazón de su familia a través de generaciones. Sus moles, sus salsas, sus guisos y sus tortillas no son simples recetas: son memoria viva de la cocina mexicana tradicional.

Esa continuidad convierte cada comida en algo más que una experiencia gastronómica. Es una conexión con las raíces de México.

El nombre

Un nombre que lo dice todo

La Sandía Azul está inspirada en la obra de Frida Kahlo, quien retrató las sandías en algunas de sus pinturas más célebres como símbolo de vida, color y pasión.

El nombre es una declaración: somos mexicanos, somos coloridos, somos únicos y llevamos el arte en lo que hacemos, incluso en la cocina.

Mesa lista para recibir comensales en La Sandía Azul

Hoy

Tres generaciones de clientes

Hoy La Sandía Azul sigue siendo un referente gastronómico de Tepoztlán. Artistas, viajeros internacionales, familias locales y turistas de todo el mundo han pasado por nuestras mesas. Tenemos clientes que comenzaron a visitarnos siendo jóvenes y que hoy traen a sus hijos y nietos.

Hemos sido reconocidos entre los mejores restaurantes de Tepoztlán en TripAdvisor y hemos participado en festivales gastronómicos. Pero el reconocimiento que más nos enorgullece es el de la gente que regresa buscando ese sabor que ya siente propio.

El equipo de La Sandía Azul atendiendo en el restaurante

Los anfitriones

Eduardo y Alejandra, los rostros de La Sandía Azul

Eduardo recibe a cada visitante con una sonrisa genuina y una atención personalizada. Alejandra dirige la cocina con mano experta y corazón generoso, cuidando cada detalle para que el sazón familiar nunca se pierda.

Cuando visitas La Sandía Azul no tratas con un gerente anónimo: tratas con los propietarios, con las personas que pusieron su vida y su alma en este lugar.

Sé parte de la historia

Te esperamos viernes, sábado y domingo en Tepoztlán.